Y es que mañana es el día 6/6/06, la fecha que pondrá a prueba la creencia en las profecías, y aún más las basadas en las del Libro de la Revelación, también conocido como Apocalipsis, que plantea el mapa de un terrible futuro, ya que en sus pasajes apuntan a la llegada del Anticristo, que está marcado con la secuencia numérica "666": la marca de la Bestia.
Por esta razón, y según publican los tabloides en Gran Bretaña, son muchas las embarazadas que han inducido sus embarazos para que sus hijos nazcan antes de esta fecha y así evitar constantes vínculos de sus hijos o hijas con "el número de la bestia".
Es más, las iglesias noruegas reforzarán su seguridad por miedo a que la comunidad satánica organice incendios rituales este 6 de junio, ya que es considerado como el Día del Diablo. Y es que supuestamente, será en esta fecha que el Anticristo recibirá su poder directamente de Satán para crear un fraudulento reino en la tierra, señalando el comienzo del Armagedón.
Pero todo no termina allí. Diversas son las historias que se han tejido en torno ha esta fecha. Incluso hay quienes lo relacionan con el mensaje que recibieran los tres pastorcillos (Lucía, Francisco y Jacinta), al haber visto la aparición de una "bella señora de los cielos", que más tarde les confió tres secretos, y que más tarde serían conocidos como El secreto de Fátima.
En este escrito se detalla cómo la virgen le dijo textualmente a Lucía: "Ve hija, di al mundo lo que pasará cuando se aproxime la fecha del número de la bestia (06-06-06): pues los hombres están siendo dirigidos por el demonio, sembrando odio y venganzas por todas partes".
Pero el detalle que muchos feligreses siguen, luego de leer sobre las señales de las catástrofes como los terremotos, es el hecho de que surgirá una guerra que podría destruirlo todo y también se destaca que la oscuridad caerá en el planeta durante 72 horas (3 días) y la tercera parte que sobreviva a estas 72 horas de oscuridad y sacrificio; empezará a vivir en una nueva era.
No obstante, así como el escrito describe los hechos catastróficos que acaecerán, brinda sugerencias sobre qué hacer durante este día.
"En casa, cierren puertas y ventanas y no hablen con nadie que no esté dentro de ella. No miren hacia fuera, no sean curiosos, pues esa será la ira del Señor. Enciendan velas, ya que por tres días ninguna otra luz podrá alumbrar. El movimiento será tan violento que moverá la tierra 23 grados y luego la regresará a su posición normal. Entonces vendrá una absoluta y total oscuridad que cubrirá la Tierra entera. Todo espíritu maligno andará suelto haciendo mucho mal a las almas que no quisieron escuchar este mensaje y a los que no quieran arrepentirse. Todo estará oscuro y aparecerá en el cielo una gran cruz mística, para recordarnos el precio que su Hijo pagó por nuestra redención. El viento traerá gas y lo regará por todas partes. Entonces saldrá el Sol. Puede que muchos vivan después de esta catástrofe", concluye.
Aprovechando la coyuntura mañana también se estrena la escalofriante película La Profecía, que detalla el nacimiento del Anticristo como precedente al Fin del Mundo.
¿Pero es ésta idea tan inverosímil como parece? ¿Qué tan cerca estamos del Fin del Mundo?
Esto es algo que la humanidad se ha cuestionado desde mucho antes que los científicos empezaran a explorar el comienzo del mundo.
Desde el apocalíptico Libro de Revelaciones de la Biblia, hasta las profecías Mayas milenarias, y la Rueda Budista de Dharma, cada fe tiene su interpretación de lo que los Cristianos llaman el "Fin de los Tiempos", los últimos días de la civilización tal como la conocemos.
Pero desde que el humo salió de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001, es una pregunta que aún los no-creyentes se han estado haciendo. Guerras y rumores de guerras, el tsunami en Asia, el aumento en la frecuencia e intensidad de los terremotos y huracanes, las epidemias del SARS y la gripe aviar, la proliferación de armas nucleares, el aumento de las tensiones en el Medio Oriente, todos estos sucesos han coincidido para darle a la gente de todas las creencias, y aún a aquellos que no tienen creencias, la sensación de que estamos llegando al fin.