El alcalde de Roma, Ignazio Marino, retiró su dimisión, presentada el pasado 12 de octubre, pese a no contar con la confianza del primer ministro italiano y presidente de su formación, Matteo Renzi, del Partido Demócrata (PD).
Marino había dimitido, tras la presión política ejercida en su contra al revelarse que presuntamente malversó fondos públicos al pagar con su tarjeta de crédito oficial algunas cuentas de restaurantes, aunque el alcalde dijo que no cometió irregularidades.
"De esta cuestión se ocupa (Matteo) Orfini, que tiene mi apoyo total", dijo Renzi desde Cuba, donde se encontraba en viaje oficial, en alusión a las órdenes dadas a los concejales del PD en el Ayuntamiento romano por el comisario del partido en la capital para que retiraran su apoyo a Marino.
Pero apenas llegado a Roma desde La Habana, el socialdemócrata Renzi se encontró con el siguiente tuit de Marino: "He decidido retirar las dimisiones presentadas el pasado 12 de octubre".