El calentamiento global es irreversible y podría llegar incluso a 6, 4 grados este siglo, según el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que presentó su cuarto informe sobre las bases científicas de ese calentamiento que considera "inequívoco".
Las proyecciones son una realidad si observamos que Panamá también sufre las consecuencias.
Las autoridades nacionales ya han definido mediante un estudio la vulnerabilidad las medidas de adaptación frente a este problema.
Así consta en un documento preparado por la Autoridad Nacional del Ambiente y que se denominó como la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático.
En este documento se se presentan los principales impactos esperados por el Cambio Climático dentro de un análisis de relación causa-efecto.
El documento destaca que dos de las principales consecuencias previstas por la variación en el nivel mar son la ocurrencia de inundaciones con el desplazamiento de humedales y costas bajas; y la erosión de la línea costera.
Los estudios realizados en la zona costera de Panamá parecen apuntalar la idea de que la consecuencia más obvia será la gradual inundación de las zonas más bajas, sin desestimar, la importancia de la pérdida de tierras por el incremento del proceso erosivo en la zona costera y la activación de acantilados muertos, al igual que se esperan consecuencias sociales como migración, o falta de recursos naturales para las poblaciones insulares.
El informe presentado por el IPCC destacó en que hay una probabilidad del 90% de que el aumento de la temperatura de la Tierra se deba a la concentración de gases de efecto invernadero por el uso por el hombre de combustibles fósiles, señaló la co-presidenta del grupo encargado del trabajo, Susan Solomon.
Es por ello que el efecto acumulado de la contaminación acarreará un alza de la temperatura de unos 0, 2 grados por década en los dos próximos decenios y luego la subida será de 0, 1 grado suplementario cada diez años.
En el mejor de los casos, y a condición de que hubiera un cambio rápido en las estructuras económicas para hacerlas sostenibles, el incremento sería de 1, 1 grados en el horizonte de 2100 respecto a las temperaturas constatadas en el periodo 1980-2000, por debajo del umbral de dos grados a partir del cual los científicos consideran que las consecuencias serían incontrolables.
Pero si la población y la economía continúan creciendo rápidamente y se mantiene el uso intensivo de las energías fósiles, la subida podría llegar a 6, 4 grados.
Sea cual sea el escenario que finalmente se materialice, habrá consecuencias directas, como una disminución de las nevadas y del volumen de los casquetes polares, hasta el punto de que el hielo del Polo Norte podría derretirse completamente en verano hacia 2100.
Eso supondría, entre otras cosas, una elevación del nivel del mar que el IPCC estima entre 18 y 59 centímetros en función de las diferentes hipótesis.
Los fenómenos climáticos extremos, como las olas de calor o las trombas de agua, seguirán siendo más frecuentes y en los ciclones tropicales la velocidad del viento y las precipitaciones serán más intensas.
El calentamiento de la Tierra no será homogéneo, sino que será más acusado en los continentes que en el océano y en el hemisferio norte que en el sur, aunque en algunas partes del Atlántico norte esa subida de las temperaturas no será tan marcada, en lo que puede pesar una ralentización de la corriente oceánica conocida como "Gulf Stream".
Respecto a las precipitaciones, seguirán las tendencias recientemente observadas, con un aumento en las latitudes más extremas y una disminución en las áreas subtropicales, lo que significa, por ejemplo, que la cuenca mediterránea será todavía más árida.
El calentamiento es irreversible
El efecto acumulado de la contaminación acarreará un alza de la temperatura de unos 0, 2 grados por década en los dos próximos decenios y luego la subida será de 0, 1 grado suplementario cada diez años.