Una madrugada fría que murió frente a los rayos del sol naciente dio la bienvenida a una experiencia que pocos, de los 3 millones de habitantes que tiene el país, han podido disfrutar: un tránsito por el Canal de Panamá.
Bajo las más estrictas normas de seguridad y con un reto llamado la "escala del gato" vivió esta experiencia, que es una rutina especial para los 250 pilotos o prácticos que día a día trabajan guiando las naves que transitan ?la zanja que dividió al Istmo para unir el mundo?.
Ese día, no se trató de un paseo, porque nos unimos a un programa que abre las puertas a futuros profesionales en esta área, ya que en el recorrido participaron cadetes de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP).
En esta oportunidad, los cadetes Roberto Carlos Bonilla y Andrés Pico, supervisados por el Capitán José Pablo González, guiaron a en un buque granalero, cargado de soja, que se dirigía hacia Japón.
Esta embarcación, la Zhen Xin Hai, zarpó con una tripulación de 30 personas desde Nueva Orleans, EE.UU., para ceder el mando en aguas panameñas.
Pero la historia de este recorrido se inicia 24 horas antes, puesto que el práctico debe contar con una ?hoja de ruta? que se les facilita en la ACP.
Contiene información sobre las especificaciones de las embarcaciones, las condiciones del clima y también se define en qué sentido se realizará el recorrido, porque este puede ser Norte ? Sur (Pacífico/Atlántico) o viceversa.
En este caso, el Zhen Xin Hai realizó un tránsito Sur, ya que lo abordamos en Davis Landing, en Colón.
La escalera de peldaños de madera, de cuerda y aparentemente frágil, conocida como la ?escala del gato?, fue el gran reto.
Esto porque la brisa del mar, el movimiento de las aguas y el remolcador hacen que escalarla resulte un evento extremo para quien no haya sido entrenado.
Con guantes, equipados con salvavidas y mucha energía y entusiasmo para guiar un paso con otro, mirando siempre arriba, hay que enfrentarla.
Sin embargo, superada esta fase y en el gran buque, la historia es otra.
Luego de un saludo de capitán a capitán se realiza el cambio de mando.
Así esta ciudad flotante, que pesa 82 mil 274 toneladas métricas y capaz de moverse gracias a sus 12 mil 267 caballos de fuerza, es guiada en territorio panameño por panameños.
En este caso, la embarcación fue guiada por el capitán José Pablo González, quien tiene más de 23 años de experiencia. Así lo constata una bitácora en la que registra detalles de los tránsitos, fotos de las embarcaciones, entre otros detalles. Hasta este día González llevaba más de 2,490 tránsitos registrados.
Para que un buque como el Zhen Xin Hai atraviese las esclusas de Gatún, se necesita el apoyo de seis locomotoras. Cuatro de ellas guían el frente y dos apoyan atrás.
Este trabajo en equipo es coordinado en cada una de las esclusas; sin embargo, el número de locomotoras y remolcadores puede variar.
Esas locomotoras tienen una fuerza de presión sobre las embarcaciones de 70 mil libras, ya que usan dos cables que tienen, cada uno, 35 mil libras de presión.
Esta primera fase del tránsito dura alrededor de dos horas y media en Gatún, porque la embarcación debe elevarse al nivel del Lago Gatún.
Durante este periodo, recorrió toda la embarcación, justamente en momentos en que el buque se encontraba entre las paredes de la esclusas y sólo los separaban centímetros.
En la cubierta, parecida a un gran campo de fútbol, predominaban las voces de panameños, los pasacables, que trabajaban frente al ?ancla de respeto?, que por así decirlo, es un ?ancla de repuesto? que pesa más de 23 mil libras.
Luego, cual si fuera un edificio, llegamos a la planta baja, al corazón de la embarcación donde está el poderoso motor que mueve la nave.
En el cuarto de máquinas, el calor predomina, sin embargo, donde se ubica la sala de los ingenieros hay otro clima, allí es frío pues están las computadoras que suministran datos al piloto de la nave.
Ya sobre el Lago Gatún, el gran espejo de agua donde se levantan las montañas de islas como Barro Colarado, los pilotos, quienes cuentan con computadoras, se guían con las enfilaciones, un sistema de orientación para posicionar a la nave. Estas enfilaciones las encontramos en el Lago Gatún, en el Corte Culebra y en Miraflores. Así, en cada esclusa se repite la historia sin dejar de coordinar las maniobras que toman alrededor de 8 horas de esclusa a esclusa. No obstante, este tránsito completo culminó bajo la lluvia nocturna al cruzar el Puente de las Américas frente a las isla de Flamenco.