El mayor líder narcotraficante mexicano ha pasado de leer un clásico a la superación personal.
Joaquín "El Chapo" Guzmán enfrenta su proceso de extradición a Estados Unidos desde una prisión de máxima seguridad en donde lee textos de superación personal y come una vez que un perro ha probado los alimentos para garantizar que están en buen estado.
Guzmán, capturado por tercera ocasión a principios de año, se encuentra bajo una vigilancia más estricta que incluye también guardias permanentes fuera de su celda y una limitación en las visitas de sus abogados y familiares, y aunque tampoco puede ver televisión o escuchar radio, sí tiene la posibilidad de leer.