L os ingenieros de la NASA han tomado todas las precauciones posibles para que la sonda "Phoenix" descienda sin problemas sobre la superficie de Marte, pero admiten que la operación está llena de incertidumbre.
Si supera el choque molecular con la tenue atmósfera marciana, la nave descenderá sobre una región del polo norte que los científicos esperan sea misericordiosa con la nave.
Allí, "Phoenix" tiene como misión extraer con su brazo robótico agua congelada, observar la meteorología e investigar si el ambiente bajo la superficie fue favorable al desarrollo de vida microbiana.
"No será una visita a la casa de la abuela", señaló Ed Weiler, del directorio de misiones científicas de la NASA, al referirse a las dificultades que hallará la sonda en Marte.
"Instalar una nave sobre la superficie marciana es un asunto difícil", agregó.
En términos parecidos se expresó el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), organismo de la NASA que controla la mayor parte de las misiones científicas.