Registrar lo que nos va pasando cada día no es nuevo, es una práctica antigua como la vida.
En Oriente y Occidente abundan los diarios famosos, desde Li Ao en China a Anna Frank en Holanda, pero nadie en todo el mundo, escribió tanto como el reverendo estadounidense Robert Shields.
Durante 25 años, Shields registró minuciosamente su vida, tan minuciosamente, que todas las horas de cada día quedaron debidamente justificadas.
Desde sus sueños hasta sus ideas sobre Dios, desde lo que leía hasta lo que comía él o su gato.
El 13 de agosto de 1995 se puede leer, entre otras cosas, que durmió tres horas "muy profundamente", que leyo el periódico Tri-City Herald, que se puso un traje que le gustaba mucho, que tuvo dificultades al peinarse y que no pudo comprar dos revistas que quería leer.