Recientemente murió el coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva, Edgar Millán Gómez, a pocas horas fue ultimado a tiros el comandante de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Esteban Robles Espinoza.
Ante estos hechos Panamá América consultó a la analista en la materia María Idalia Gómez, quien precisó que "la descomposición del mapa del narcotráfico ha llegado a tal nivel que los códigos se han perdido y lo que antes se consideraba una regla para poder trabajar sin tanto problema, como es no tocar al DF como eje del poder político y económico de México, ahora no importa".
Para la analista existen dos puntos fundamentales para que este fenómeno de violencia se desate en la capital mexicana. El primero de ellos es el vacío del gobierno, desde el 2000, en las tareas de combatir y controlar a las mafías.
El segundo elemento lo componen el vacío en los mismo grupos de personajes fuertes y con controles reales dentro de las organizaciones.
Aunque son varios los jefes policiales y funcionarios anticorrupción, entre otros, han caído en esta lucha contra el narcotráfico, es poco lo que se adelanta en las investigaciones, explicó Gómez.
"Queda claro que hace falta coordinación institucional entre los estamentos de seguridad".
De acuerdo con la experta, el tema de la inseguridad en México es más un tema político, de manejo de imagen, de discurso y para atacarse entre partidos, que un tema prioritario de seguridad interna.
Cierta mejora.
La Policía del D.F está tratando de sacar nuevas generaciones de policías (el gobierno federal los entrena por tres meses) con más tiempo de entrenamiento, comprando mejor equipo, pero no es suficiente, porque la estrategia no es integral y coordinada: salud, delitos conexos y prevención.
También se han integrado a militares a tareas policiales, pero muchos han sido atrapados por los tentáculos de la corrupción.
Desde el 2006 el presidente mexicano, Felipe Calderón, le declaró la guerra al narcotráfico, pero los resultados no han sido los más óptimos, ya que los enfrentamientos entre narcotraficantes azotan el país.