El cerebro nos engaña. Mantiene la ilusión del enamoramiento hasta por cuatro años con tal de que la especie se reproduzca; al regresar a la realidad se puede sufrir una gran decepción.
Aunque en temas del amor no todo es tan fácil de explicar, el llamado mal de amores o desilusión amorosa aqueja a toda persona que tras vivir un intenso enamoramiento sufre un desengaño que puede sumirla en niveles de depresión patológicos al no resolver el duelo.
La psicoanalista Lara Durand explicó en entrevista que la desilusión amorosa es algo difícil de definir porque "cada quien vive el amor de diferente manera, por lo tanto cada quien vive la desilusión distinto.
Depende mucho la razón de la desilusión, si fue por un rompimiento por infidelidad, o porque uno hizo algo inesperado que sorprendió y desilusionó al otro".
Lo único cierto es que para vivir una desilusión amorosa tuvo que existir esa "magia" que el enamoramiento causa entre dos personas.
Sensaciones que a decir del doctor Armando Ferreira del Departamento de Biología de la Reproducción de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa son similares a las que generan las adicciones.
"La manera en que actúan algunas drogas es como actúa la pareja a nivel cerebral. Las drogas estimulan ese centro de placer y produce una especie de adicción. De la misma manera en que la gente se habitúa a tomar una droga por el placer que le produce, así nos acondicionamos a tratar de estar en contacto con el ser amado porque produce placer.
"Cuando esta persona desaparece sentimos la frustración porque no hay esa liberación de dopamina y esa sensación de placer que produce el estar en contacto con la persona amada", explicó el especialista en ciencias biológicas.
La psicoanalista añadió que la desilusión no solo se da con la pareja, sino con uno mismo, con el amor, con todo. La tarea es reconstituirse, vivir el duelo y superarlo.
"Nos desilusionamos de todo. Muchas veces le echamos la culpa al otro, pero habría que ver lo que hicimos para ocasionarlo o si formamos parte de eso otro que hizo el otro”, dijo.
Mecanismos.
La ilusión se rompió. Los mecanismos de la naturaleza para cegar aquello que no nos gustaba en la pareja concluyen. El enamoramiento entendido como una serie de respuestas instintivas y no racionales que forman parte de la atracción sexual puede transformarse en amor o simplemente terminar, con hondas heridas de por medio.
"Muchas veces, al principio, hay mucho enojo, la tristeza a veces encubre el enojo, pero hay que sentir el enojo para poder superarlo. Sino se siente el enojo se dice que hay un duelo no resuelto.
El chiste es que la persona logre enojarse, obviamente tratando de poner todo en palabras y no actuarlo. O sea, si yo corté con mi pareja y ya salió el enojo, no me va a servir de nada irle a gritar o emborracharme o hacer algo así, eso sería actuarlo y la única persona perjudicada sería yo", explicó Durand, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.