El Gobierno británico lanzó un proyecto para entrenar a miles de conductores de autobuses para que puedan reconocer y ayudar a los pasajeros con demencia.
Con el envejecimiento de la población, cada vez hay más personas con demencia en el mundo.
La iniciativa está tratando de alentar a todo el público a ser más consciente de las necesidades de las personas mayores con demencia y ayudarlas en su vida diaria.
Se realizó una sesión de entrenamiento en un depósito de autobuses en una parte industrial del noroeste de Londres, donde se guardan 100 autobuses y que es la base de trabajo de 300 conductores.
Durante dos horas, 11 miembros del personal estuvieron reunidos en una sesión ardua que comenzó con una simple prueba de memoria.
El entrenador, Keith Shear, dijo a los conductores que era un ejercicio sencillo. Les pidió que dibujaran ambas caras de una moneda de un penique, con todos los detalles posibles que pudieran recordar.
“¡Es facilísimo -bromeó-, ustedes manejan esas monedas todos los días!”.
Se escucharon gemidos de algunos conductores que no lograban recordar los detalles o las palabras de la moneda.
Quienes lograran dibujarlas correctamente podían obtener 12 puntos. Pero los participantes solo obtuvieron entre dos y cinco.
Keith puso el ejercicio en el contexto de la demencia y dijo a los conductores: “Imagínese que ustedes olvidaran los detalles de cada aspecto de su vida -tomar desayuno, cómo vestirse-, solo imaginen lo frustrante que eso sería”.
Posteriormente se pidió a los participantes que escribieran en distintos pedazos de papel sus posesiones más preciadas: el nombre de su ser más querido, una habilidad que los hacía sentir orgullosos o un recuerdo atesorado.