El exmayordomo del papa, Paolo Gabriele, se declaró "inocente" de la acusación de robo de documentos del pontífice durante la segunda audiencia del juicio que se sigue contra él, en la que denunció que fue recluido veinte días en una celda que no cumplía los mínimos requisitos.
Gabriele, conocido como "Paoletto", sí se consideró "culpable de haber traicionado la confianza puesta en él" por Benedicto XVI.
El presidente del Tribunal que le juzga, Giuseppe della Torre, pidió al Promotor de Justicia (fiscal) del Vaticano, Nicola Piccardi, que abra una investigación, después de que "Paoletto", tras una pregunta de su abogada, Cristiana Arrú, afirmara que fue recluido en una celda que no cumplía las condiciones necesarias, hasta el punto de no poder estirar los brazos.
Aseguró que sufrió presiones psicológicas, ya que -narró- durante la primera noche se le impidió usar la almohada y que durante veinte días tuvo encendida la luz las 24 horas.
Tras conocer la denuncia, la Gendarmería Vaticana aseguró que esa celda cumple las medidas establecidas en otros países.