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El filosofar del escritor José Guillermo Ros-Zanet

El Día del Idioma lo halla en pañales en algunas latitudes. En otras, viste pantalones largos. Y también están aquéllas donde va de saco y corbata a enfrentar el tiempo.


Q ue tiene 75 años y está en plena producción, nos lo dice el Dr. José Guillermo Ros-Zanet con el júbilo que le produce escribir, leer, nutrirse con las palabras, formar mundos infinitos e interminables con el "finito" alfabeto.

Así nos lo explicó, palabras más, palabras menos, en una tertulia de casi tres horas en su despacho, en la Academia Panameña de la Lengua, adonde llegó con la puntualidad que lo caracteriza, la mañana del martes 15 de abril.

Sí, la Academia Panameña de la Lengua, donde lo han colocado la vida y su sapiencia. Su amor por la lectura, su dominio de la palabra, la hablada y la escrita.

 

Él no se cansa de afirmar que "el lenguaje es lo fundamental, el habla, la Lengua, que no es una invención del hombre. El lenguaje es el hombre y el hombre es el lenguaje".

Siendo la salud del lenguaje uno de los temas centrales de esta conversación, como lo es el Director de la Academia Panameña de la Lengua, no podía faltar la pregunta sobre cómo encontrará el Día del Idioma (el 23 de abril) al español. Tampoco, el uso que de él hace la juventud.

He aquí que nuestro interlocutor habla de la impersonalidad del "habla" (del "argot" aclara él, "el famoso chateo", agrega) de los jóvenes y repasa la historia de la humanidad para ver cómo pasamos de un diálogo directo frente a frente, a uno por la vía telefónica y finalmente a un cuadro donde el individuo está frente a una pantalla mandando mensajes, donde "ni me veo ni me oigo", lo cual "se aparta un poco de ese encuentro profundo del ser humano consigo y los demás".

 

Considera que entre los problemas actuales del idioma, en algunos espacios humanos, está el hecho de que el idioma que manejan es tan pobre como el espacio en que ellos se mueven.

Convencido como lo está de que "el límite de mi lenguaje es el límite de mi mundo", al Dr. Ros-Zanet le preocupa que "treinta o cincuenta palabras son las que algunas personas utilizan para comunicarse". Que "los jóvenes se contentan con decir "¡Wao!"

Se pregunta: "¿Qué puedo yo pensar con cincuenta palabras?, porque, el pensar se hace con palabras".

 

Y filosofa, como bien sabe él hacerlo.

"Palabras, significados, sentidos y contenidos que le dan cuerpo lingüístico, cuerpo idiomático a ese pensamiento que sólo los grandes místicos gracias a su profundo conocimiento del lenguaje pueden expresarlo sin palabras a través de grandes metáforas".

"No hay lectura", dice con preocupación. Hay que leer, que leer. Leer, releer, meditar y reflexionar. La pobreza de mi lenguaje lleva a la pobreza del pensar, la pobreza del pensar, a la pobreza del actuar, a la del crear, del construir constructivamente".

 

¿Leer? ¿No leer? ¿Qué leer?

Discrepa con los que sostienen que se debe leer cualquier cosa. "Yo siento que se debe leer los mejores libros, seleccionarlos, releerlos, meditarlos y reflexionar sobre la lectura.


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382526
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América