Sus simples piezas y llamativos colores han conmocionado a los niños del mundo. Sus originales figuras con brazos articulados, trenes y naves especiales se han convertido en un referente en el mundo de los juguetes.
Estamos hablando de la pieza de Lego, estos populares bloques de plástico, que han llegado a los 50 años de existencia, los cuales han sobrevivido con el paso del tiempo a los juegos electrónicos y a las crisis financiera.
Pero hay que darle gracias a Ole Kristiansen, un carpintero de Billund, en el centro de Jutlandia, quien inspirado por las versiones en miniatura de sus muebles, incursionó en el negocio de los juguetes sin imaginar que consolidaría casi un siglo después a la quinta juguetera más importante a nivel mundial.
Kristiansen patentizó en el año de 1958 esta pieza de plástico, un elemento tan simple que dio lugar al juego de construcción más famoso y popular del mundo.
Curioso. Qué niño no ha tenido entre sus manos este divertido juego, que con tan sólo dos piezas, se pueden realizar 24 combinaciones y, con seis, más de 915 millones de combinaciones.
Medio siglo después de su creación, más de 400 millones de niños y de adultos juegan cada año con estas piezas y pasan unas 5.000 millones de horas al año manipulándolas.
Charlotte Simonsen, portavoz de Lego en la sede de Billund (oeste de Dinamarca) explicó que la clave del éxito de la pieza, es que el Lego no envejece, ya que permite a los niños dar rienda suelta y desarrollar su creatividad, imaginación y curiosidad.
El juguete también apasiona a los grandes. Tal es el caso del alpinista surcoreano Heo Young-Ho, que coronó el Everest en 1987, dejó tras de sí en la nieve un juego de Lego.
Crisis. Para finales de la década de los años 90 las piezas Lego sufrieron una grave crisis, sacudidas por la llegada de los juegos electrónicos, que arrodillaron, por primera vez, a uno de los buques insignia del mercado de juguetes mundial.
Elegidas 'Producto del siglo' en 1999 por la revista económica americana Fortune, estas piezas atravesaron un periodo de fuertes turbulencias que estuvieron a punto de sacarlas del mercado.
Lego, que se diversificó en los parques de atracciones y productos derivados (ropa, libros, relojes, productos multimedia), cayó en números rojos hasta en cuatro ocasiones (1998, 2000, 2003 y 2004) con miles de millones de pérdidas.
Algunos expertos predijeron la muerte de la pieza multicolor. Según reportes, entre los años 2001 y 2004 la compañía contabilizó pérdidas y sólo hasta 2005 pudo revertir la tendencia a la baja, tras hacer ajustes en su estrategia de negocio, que la llevó a despedir a más de 2 mil personas y cerrar sus fábricas de Suiza y Corea para trasladarlas a República Checa y Hungría.
Pero el pedagogo Torben Hangaard Rasmussen confiaba en las piezas Lego, ya que estas pertenecen a la era industrial donde los niños disfrutaban construyendo y jugando a ser ingenieros y arquitectos.
Y así fue. El Lego se levanta entre las cenizas como el ave fénix, y en la actualidad siete cajas de este juego son vendidas cada segundo en el mundo y 19,000 millones de piezas son fabricadas cada año, lo que permite cubrir cinco veces la superficie de la Tierra.
La magnitud del juguete es tan grande, que el negocio creció hasta registrar operaciones en 130 países, al grado de construir parques temáticos Legoland en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Dinamarca, mismos que la empresa tuvo que vender en el verano de 2005 en 500 millones de dólares a Merlin Entertainments tras ver amenazada la continuidad de la compañía con la aparición de los videojuegos.
Sin complicaciones. Al parecer la popular pieza de Lego no tiene complicaciones. Y es que la amplia gama de este juguete no requiere de mucha explicación; ya que son hechos para niños y diseñados de tal forma que requieran instrucciones de uso mínimas o incluso nulas.
Para alcanzar tal simplicidad en el juguete, es necesario una considerable cantidad de ingeniería y fabricación de mucha precisión.
Cada nueva serie y juego que es lanzado es absolutamente compatible con el resto del sistema. Sus piezas, sin importar su tamaño, forma o función, encajan con todas las demás piezas de alguna manera.
Los mecanismos de engranajes y motores introducidos en los juegos Technic avanzados, diseñados para adolescentes, pueden ser acoplados a otras piezas para niños.
Estas características permiten que el sistema del Lego crezca y se adapte. Mientra los niños van creciendo, las infinitas posiblidades presentadas por el juguete mantienen a muchos adultos fascinados también.