VÍCTOR YUSHCHENKO, ex primer ministro y líder de la oposición liberal, llega a la repetición de la segunda vuelta de las presidenciales en Ucrania, como el dirigente de la "revolución naranja" que sacó del letargo y situó con fuerza en Europa a este país de casi 50 millones de habitantes.
La campaña de resistencia civil al fraude, que por tres semanas tiñó de naranja la capital del país, atrajo la atención del mundo entero hacia Ucrania y catapultó a Yushchenko como portavoz de la indignación de un pueblo engañado por sus gobernantes.
Yushchenko, de 50 años y casado con una hija de ucranianos que emigraron a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a la política tras una brillante carrera bancaria, que comenzó como empleado de una caja de ahorros y terminó como presidente del Banco Nacional de Ucrania.
Hasta sus adversarios admiten que su gestión al frente de la entidad fue clave para la creación de la moneda nacional, la grivna, y para evitar el hundimiento de la economía en 1998, cuando Rusia se declaró en suspensión de pagos.
En 1999, el presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, lo nombró primer ministro, cargo que desempeñó hasta mediados de 2001, cuando dimitió forzado por una alianza entre comunistas y grupos oligárquicos de Ucrania oriental.
Sus enemigos, le acusan de estar al servicio de EU, de llevar el país a la OTAN y de romper los tradicionales lazos de hermanad entre ucranianos y rusos.
En plena campaña electoral, Yushchenko enfermó gravemente y durante más de un mes recibió tratamiento médico en Austria.