Mundo

El llanto del primer día de clases

Una buena evaluación por parte de los gabinetes pedagógicos son una buena alternativa para conocer la situación de los niños que entrar al sistema educativo.


LA ANGUSTIA, la falta de orientación y hasta la sobreprotección, pueden provocar que los niños y niñas que acuden por primera vez a la escuela rompan en llanto.
Son muchos los pequeños que a pesar de esperar con alegría y entusiasmo la llegada de su primer día en la escuela, lloran cuando tienen que separarse de sus padres.
Aunque la mayoría de los casos se da en el prekinder y kinder, algunos de primer grado también sufren esta reacción que según la psicóloga Marjorie Calipolitis, es normal pero se puede evitar.
Según Calipolitis, los padres deben convencer a sus hijos de que van a llegar a un lugar en donde habrá una persona que los cuidará, les enseñará cosas nuevas y les hablará también de los nuevos amigos que encontrarán.
Destacó que la angustia de separación que sufre el niño puede durar desde una semana hasta un mes, pero a pesar del llanto jamás se le debe amenazar con castigo o quejas al padre u otro familiar, porque la aversión podría aumentar. Lo mejor es hablarle de todo lo positivo y divertido que encontrará en la escuela.
Es importante que la orientación se inicie antes del primer día de clases, explicando de qué se trata la escuela, qué encontrará en ella, quién es la maestra y el papel que tendrá en sus días de clases. Una medida positiva es que los padres le cuenten al niño de su experiencia como estudiantes, contada como una historia.
Jamas se le debe mencionar al menor que lo llevarán a la escuela como un castigo por portarse mal o por no comerse los alimentos, afirma la especialista.
No se debe forzar a un niño a ingresar a la escuela a una edad en la que no está suficientemente maduro.
En ocasiones los padres insisten en que el menor inicie su vida escolar a una edad muy temprana y ello le puede ocasionar frustraciones y desajustes de personalidad.
Los expertos coinciden en que acelerar a un niño siempre dejará algún tipo de daño, que puede tardar en aflorar en forma de fracasos o baja autoestima.
A modo de ejemplo se cita el caso de los estudiantes que culminan el bachillerato a los 16 años. Estos jóvenes tienden a no integrarse en los grupos formados por otros de mayoría de edad.
Es recomendable que el niño en edad escolar sea sometido a una evaluación psicológica, antes de su primer ingreso.
Allí se puede establecer si el niño presenta algún problema de socialización, es retraído o padece algún tipo de maltrato.
Algunas de las causas pueden ser el apego natural a los padres, sobreprotección y el instinto natural que siente todo ser humano al llegar a un lugar nuevo, que a veces lo cohíbe.
El periodo de adaptación de los niños a este nuevo entorno puede durar varias semanas, pero el nivel de llanto que registran al principio irá disminuyendo.
Lo que no debe hacer un padre o madre es retirar a su hijo de la escuela porque le duele que llore, ni menos amenazarlo.
Explicó la psicóloga que la maestra debe hablarle a los otros niños para que se adapten a la reacción de su compañero y no lo rechacen, lo que le ayudará a disminuir la ansiedad.
Pero así como hay quienes no quieren quedarse y se aferran a cualquier objeto fijo para no entrar al aula, hay otro sector que a la hora de salida no quiere irse.
A los docentes se les recomienda que familiaricen al niño con el edificio en donde recibirá clases y que lo lleven a conocer el entorno de su escuela para que no se sienta extraño.
Sin embargo, todavía existe cierta estigmatización en cuanto a someter a un hijo a la evaluación de un sicólogo, cuando en realidad ésta es una situación normal.


fecha edicion
old id
226312
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América