Con diferencias visibles, aunque evitando en todo momento agrietarse públicamente, el abanico opositor que someterá a referendo revocatorio hoy al presidente Hugo Chávez tiene la desventaja de carecer de un líder único y un programa de gobierno.
En la variopinta alianza opositora Coordinadora Democrática (CD) conviven los grandes partidos tradicionales, el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el democristiano Copei.
Sus intereses chocan con el partido Movimiento al Socialismo (MAS) y los emergentes derechistas Proyecto Venezuela y Primero Justicia.
Detrás se alinean otras minúsculas agrupaciones como la ultraizquierdista Bandera Roja y diversas asociaciones civiles, junto a la cúpula dirigente del organismo empresarial Fedecámaras y de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV).
Para el analista Miguel Salazar, director del semanario político Las Verdades de Miguel, "la oposición está dirigida por un grupo de ultraderecha joven. Nunca en Venezuela la oposición había tenido rasgos de ultraderecha como ahora", sostuvo.
Por su parte el experto en geopolítica Alberto Müller Rojas, señala que "el problema de la CD es que tiene grupos radicales que no controla. Chávez sí controla a sus grupos radicales. La violencia del gobierno es mínima; los grupos de oposición son más intolerantes".
"La oposición es una amalgama de grupos de intereses competitivos entre sí" advirtió Müller.
Un autobus con al menos 59 personas cayó ayer a un precipicio y dejó 34 muertos, de los cuales unos siete son niños, según fuentes oficiales.
El vocero de la Policía Nacional Civil, José Reyes, informó que el hecho ocurrió en el cantón Rosa Nacastilo, en el departamento de San Miguel, cerca de la frontera con Honduras.