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El matrimonio duradero es bueno para la salud

La gente separada o viuda tiene más de posibilidades de sufrir enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o problemas cardiovasculares, según un estudio realizado en la Universidad de Chicago.


Casarse, divorciarse o enviudar son situaciones que a cualquier persona le cambian la vida. Y de manera más profunda de lo que podríamos creer. Eso se desprende de una investigación que afirma que las personas casadas gozan de un mejor estado de salud que las viudas o divorciadas.

El trabajo, publicado en 'Journal of Health and Social Behavior', da a conocer varios resultados, que se suman a las diferentes investigaciones que a lo largo de los años han investigado sobre la relación entre la longevidad y el estado civil.

Para llevar a cabo la investigación, se han analizado los antecedentes de más de 8.500 personas, de entre 50 y 60 años, y se ha estudiado la relación entre su vida sentimental y su historial médico.

 

Las personas que han estado divorciadas en, al menos, una ocasión, sufren una peor salud durante gran parte de su vida. También influye el tiempo que pasa entre un matrimonio y otro, puesto que es proporcional: a más tiempo, mayores repercusiones negativas en la salud.

La gente separada o viuda tiene un 20% más de posibilidades de sufrir enfermedades crónicas como diabetes, cáncer, o problemas cardiovasculares.

Además, tienen una movilidad más limitada, al igual que las personas que nunca han pasado por el altar. Estos últimos padecen un 13% más de síntomas depresivos que los casados.

 

Todos estos datos dependen, claro está, de lo placentero que sea el matrimonio, pues una relación marcada por la tirantez también debilita la salud.

Según asegura Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona a El Mundo de España, había antecedentes que apuntaban a que "cierta estabilidad matrimonial contribuye a una mejor salud". Además, añade que en los últimos años se han venido publicando estudios mucho más "contundentes" que refuerzan esta tesis.

Tal y como se explica en el artículo, volverse a casar tras un divorcio tampoco es la solución, puesto que la salud se ve perjudicada de todos modos, aunque retrasa la aparición de síntomas de enfermedades crónicas. Además, en este caso no se suelen percibir indicios de depresión. Se han hallado evidencias de que los beneficios en la salud cuando alguien vuelve a pasar por la vicaría no son tan extensos como los que se dan en la primera boda.

 

Una de las autoras del estudio, la doctora Linda J. Waite, de la Universidad de Chicago (EE.UU.), afirma que algunas enfermedades como la depresión suelen aparecer de manera rápida y contundente debido a cambios repentinos que se pueden producir en la vida de una persona.


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451478
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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