Científicos de la Universidad de Texas han descubierto una relación estadística entre los niveles de contaminación de mercurio y el incremento de los casos de autismo, un trastorno neuropsiquiátrico que se detecta desde la infancia.
Los investigadores del Centro de Ciencia y Salud de la Universidad de Texas también observaron por primera vez que la incidencia del autismo se reduce entre un 1 y un 2 % por cada 16 kilómetros de distancia entre la población estudiada y la fuente de contaminación.
"Este no es un estudio definitivo, pero viene a apoyar la asociación entre el mercurio en el medioambiente y el autismo", afirma el profesor asociado de Medicina de Familia Raymond Palmer, autor principal del informe.
Los científicos examinaron datos de 39 centrales energéticas que emplean carbón y 56 instalaciones industriales en Texas.