Knut, aquel tierno oso polar que nació en diciembre de 2006 en el zoológico de Berlín y que alcanzó fama planetaria tras ser repudiado por su madre, sigue dando de qué hablar.
En esta ocasión por el espectacular cambio que ha experimentado al crecer. Ahora aquel pequeño animal abandonado pesa 100 kilos y ya no juega con su "padre adoptivo", el cuidador Thomas Doerflein porque con las dimensiones actuales de Knut sería demasiado "peligroso".
Si en sus primeros meses de vida, el oso polar Knut debía tomar tres veces al día una papilla especial de leche y carne que le preparan sus cuidadores para que pudiera desarrollarse sin problemas, ahora, su dieta diaria consiste en pescado, carne, frutas y vegetales.