El papa Francisco, pide hacerle frente a los virus que contaminan a la sociedad, como lo son la "indiferencia", la degradación el miedo al extranjero, la hipocresía medioambiental, la ética, el conformismo, la resignación, y la explotación de hombres y mujeres".
El sumo pontífice veneró la imagen de la Inmaculada Concepción en Roma y pidió por aquellos que más sufren, como "los enfermos, ancianos, pobres e inmigrantes" que huyen de "tierras en guerra o del hambre".
Francisco pronunció una oración a los pies de la imagen de la Virgen, en la Plaza de España de Roma, en la que manifestó su esperanza en que las sociedades actuales superen "algunos de los virus de nuestro tiempo".
"Virgen Inmaculada (...) concédenos, especialmente en los momentos de prueba y tentación, el poder fijar la mirada en tus manos abiertas, que dejan bajar a tierra las gracias del Señor, y deshacernos de toda orgullosa arrogancia, para reconocer lo que verdaderamente somos: pequeños y pobres pecadores, pero siempre tus hijos", dijo.
El papa Francisco llegó a la Plaza de España de Roma en auto y allí fue recibido por la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, con quien intercambió unas palabras.
Después, se dirigió a los pies de la imagen de la Virgen, donde fue depositado un ramo de rosas con una franja blanca y amarilla, los colores de la bandera vaticana.
Al acto acudió una delegación de la Embajada de España ante la Santa Sede encabezada por el embajador Gerardo Ángel Bugallo Ottone.
La tradición papal de la ofrenda de flores se remonta a 1857, tres años después de la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de la Virgen María, a cargo del papa Pío IX (1846-1878).
Aquel año, por voluntad del beato Pío IX, se erigió este monumento en la romana Plaza de España y fue él quien lo bendijo el 8 de septiembre de 1857 desde el balcón central de la embajada española ante la Santa Sede.