El Papa Juan Pablo II renovó ayer su petición de liberar a los tres rehenes italianos en Irak, mientras familiares de los cautivos se manifestaban en la plaza de San Pedro a favor de su libertad.
El Papa, que se opuso firmemente a la guerra de Irak, realizó esta solicitud en un mensaje leído a los manifestantes en su nombre por el Ministro de Relaciones Exteriores del Vaticano, el arzobispo Giovanni Lajolo.
"En nombre del único Dios, que nos juzgará a todos nosotros, Juan Pablo II renueva su petición urgente de que se permita que los rehenes vuelvan al seno de sus familias", dijo Lajolo.
Varios miles de manifestantes, muchos con banderas de la paz y con el arco iris, se manifestaron desde el río Tiber hasta el Vaticano. Entre ellos varios rostros conocidos, como el ganador del premio Nobel Dario Fo.
Los secuestradores amenazan con matar a los agentes italianos a menos que sus compatriotas protesten contra la presencia militar de Italia en Irak. En una grabación difundida el lunes los captores emitieron el ultimátum.