Un estudio realizado en la Universidad de Berkekey en California advierte que el calentamiento global que se espera a finales de este siglo será dos grados más severo de la esperado, con un incremento de hasta 7,7ºC, debido al impacto en el clima de las emisiones adicionales de CO2 y metano que genera el planeta espontáneamente como consecuencia del calentamiento global.
La investigación fue publicada en la última edición de la revista especializada Geophysical Research Letters, basa sus conclusiones en un estudio del interior del hielo antártico, que contiene la información acerca de la temperatura global y los niveles de dióxido de carbono y metano (gases que producen el calentamiento global) de los últimos 360.000 años.
En épocas pasadas también se produjo un calentamiento de la Tierra debido al aumento de la intensidad de los rayos solares. Este calentamiento genera la espontánea emisión de los gases que producen el efecto invernadero, lo que eleva aún más las temperaturas.
Según explican estos investigadores en un comunicado de la Universidad de Berkeley, los datos obtenidos del estudio de los hielos antárticos no definen los procesos específicos que provocaron el calentamiento de épocas pasadas, pero sospechan que la subida de la temperatura en suelos y océanos derivada de los rayos solares provocaron mayores emisiones de CO2 y metano a la atmósfera.
Consideran por tanto que para calcular con mayor exactitud la previsible evolución del clima, es preciso añadir a los modelos actuales los procesos naturales de emisiones contaminantes, como complemento a las emisiones producidas por los combustibles fósiles y otras actividades humanas.
Los modelos actuales de predicción determinan que habrá un incremento de la temperatura de entre 1,5ºC y 4,5ºC por la duplicación de los niveles de dióxido de carbono presentes en la atmósfera.
Pero lo que no se han tenido en cuenta los procesos naturales que también provocarán emisiones adicionales de CO2, por lo que el aumento de la temperatura global, si se añade esta variable, podría ser aún mayor de lo que se calculado hasta ahora.
Según los expertos de la Universidad de California, se están haciendo estimaciones que se quedan cortas porque ignoran las emisiones adicionales de dióxido de carbono que la Tierra también genera como consecuencia del aumento de la temperatura. Eso supone una emisión extra a tener en cuenta en los modelos climáticos.
Lo que vienen a decir es que el calentamiento provocado por las actividades humanas produce además cambios en el sistema del planeta que provocan que la Tierra emita espontáneamente más CO2 a la atmósfera que el que genera la actividad humana. Esto provoca que la temperatura aumente más allá de los valores que se esperan para finales del siglo XXI.
Los escenarios que se perfilan como consecuencia del calentamiento global han sido apuntados en diversas ocasiones.
Según el artífice de la investigación de referencia, John Harte, en una rueda de prensa celebrada en Berkeley, como consecuencia del calentamiento global, a finales del presente siglo las oleadas de calor paralizarán a las grandes ciudades y matarán a miles de personas anualmente.
Asimismo, señaló Harte, el nivel del mar aumentará medio metro, lo que causará que algunas regiones costeras e islas del mundo desaparezcan, mientras que el derretimiento de los glaciares provocará importantes cambios en el planeta.
Los posibles impactos en países como España por el calentamiento global han sido analizados asimismo en un encuentro organizado en Madrid por la Cátedra Collège de France-Fundación Marcelino Botín y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
En este encuentro se dijo que cada grado de temperatura que aumente en una ciudad, es como si la moviéramos 200 kilómetros hacia el sur. En 2100, por lo tanto, Madrid podría alcanzar en verano la temperatura que hoy tiene Sevilla.
Asimismo, la cuota anual de lluvias en la Península podría descender entre un 10 y un 30% durante el último tercio de siglo, y el nivel del mar aumentaría entre 10 y 80 centímetros en sus regiones costeras.
"No sólo se trata de un mensaje humillante para las mujeres, de que durante el Campeonato mundial hay que atarlas y taparles la boca, sino que se trata de un anuncio a favor de la violencia contra las mujeres", protestó la ministra en su carta a "HTV".