Científicos de la Universidad Española de Granada han descubierto que el plomo y los contaminantes organoclorados provocan el debilitamiento y más probabilidades de fracturas en los huesos de las aves silvestres y, con ello, la merma de las especies afectadas.
La investigación advierte que los efectos de la toxicidad de estas sustancias pueden extenderse a todos los seres vivos.
El hueso de los animales es "un registro idóneo para dilucidar" las consecuencias que a largo plazo genera este metal pesado en las poblaciones, aseguró uno de los responsables de los trabajos, Pedro Álvarez Lloret, quien explicó que en los huesos se acumula buena parte del plomo absorbido por el organismo.