" Mónica", como prefirió que la llamáramos, es una paciente de 50 años que sufría de un cáncer avanzado. Padecía de un dolor severo en su hombro izquierdo superior.
Vivía sola en su apartamento, mientras que los "terribles" dolores de la enfermedad trataban de arrebatarle su vida.
Sin embargo, "Mónica" no se dejó vencer, y buscó ayuda para hacerle frente a la enfermedad. Fue entonces que, por su estado depresivo y de aislamiento social, recibió terapia musical.
En principio, la mujer no escuchaba música, pero le dijo a la terapeuta que escucharía cualquier cosa que le ayudara con el dolor.
"Mónica" era una artista que no había podido pintar más, no por el cáncer que padecía, sino por el dolor que el pintar le ocasionaba.
En la evaluación que le realizó la terapeuta se concluyó que se sentía enormemente triste y fatigada.
La terapia comenzó con música clásica, que le ayudó a recrear sensaciones en su mente. Más adelante la terapeuta utilizó música de calipso, mientras que en otras sesiones trajo su guitarra y tocó para la paciente.
"Mónica" comenzó a sentirse mejor, ya que incluso, llegó a olvidar el dolor durante los periodos de música. Fue entonces cuando eventualmente pudo continuar con el arte de pintar cuadros.
Producto de su mejoría, la musicoterapia, se convirtió en una vía de expresión para ella. Comentó que le ayudaba mucho tener música especial cuando sufría dolores intensos, pues podía manejar mejor el dolor.
Este uso de la música resultó sorprendente para "Mónica".
Es que desde los tiempos de la antigua Grecia numerosos filósofos, historiadores y científicos han escrito sobre la música como agente terapéutico. Hace más de 2,500 años, que el filósofo griego Pitágoras recomendó el cantar y el tocar un instrumento musical cada día para eliminar del organismo el miedo, las preocupaciones y la ira.
Sus efectos.
John Jairo Hernández, presidente de la Asociación Colombiana para Estudio del Dolor, señaló que la música tiene efectos positivos para la salud de las personas.
Aunque la música no funciona como un analgésico propiamente dicho, sí puede relajar al paciente, y calmar sus dolores, indicó el especialista.
Igualmente, la música influye sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales.
Hernández manifestó que el sonido puede ser un gran sanador, por lo que contribuye positivamente en la salud del paciente.
Los terapeutas musicales utilizan el sonido para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas, pues existe evidencia de la habilidad de la música de disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.
Hernández manifestó que la musicoterapia no sólo es útil es caso de enfermedad, alegando que también se ha usado como parte de la preparación de las embarazadas.
"En estos casos produce una actitud mental positiva, ayudando a la relajación; requiriéndose así menos medicamentos", sostuvo.