La tercera parte de los mexicanos con derecho a voto participan hoy en unos comicios locales en los que el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) intentará recuperar el poder en Baja California, un estado que perdió hace ya 24 años.
En estas elecciones, las primeras desde que Enrique Peña Nieto llegó a la Presidencia de México el 1 de diciembre pasado, se elegirá en las urnas al gobernador de ese estado, a 442 diputados de asambleas estatales y a 931 alcaldes.
De todos estos puestos, el de gobernador de Baja California será el más importante en disputa, porque allí el PRI perdió el poder en 1989, en una época en la que ese partido dominaba casi por completo el mapa político del país.
Para el PRI, Baja California tiene un “carácter emblemático”, según el líder de ese partido, César Camacho.
Fue el primer estado que perdió el entonces omnipresente PRI y representó el preludio para que, en el año 2000, saliera también de la Presidencia de México, después de siete décadas en el poder.
Según analistas políticos, ese partido llega a los comicios de hoy fortalecido a raíz de su triunfo en las elecciones generales que llevaron en 2012 a la Presidencia a Peña Nieto y al PRI, después de 12 años en la oposición.
También le favorece el desgaste que acumuló el conservador Partido Acción Nacional (PAN) a nivel federal entre 2000 y 2012 y, en Baja California, por haber ocupado la gobernación en ese estado desde 1989.
“El que llega fuerte es el PRI, definitivamente. Pero vamos a ver si logran reposicionarse el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que a nivel nacional queda como segunda fuerza en 2012”, dijo la socióloga política Ivonne Acuña.
La izquierda mexicana, que desde los comicios del año pasado arrastra fuertes divisiones internas, llega precisamente a las elecciones de Baja California con un frente dividido.
El Partido de la Revolución Democrática se ha aliado allí con el PAN y otras dos fuerzas políticas menores para presentar como candidato a gobernador a Francisco Vega de Lamadrid.