LO QUE DIOS ha unido, el hombre no podrá desatar. Esta es una de las frases rutinariamente escuchadas durante la celebración de un matrimonio católico.
Sin embargo, en ocasiones el vínculo matrimonial puede ser disuelto a través de un proceso muy especial y que usualmente tarda bastante en resolverse.
Para la mayoría de los católicos, el matrimonio es para toda la vida y hasta que la muerte los separe, pero en el camino, a veces, surgen situaciones que pueden cambiar el rumbo de las uniones.
Para el abogado Carlos Lee, quien ha estado ligado por muchos años a la Iglesia Católica, el vínculo matrimonial como sacramento es indisoluble una vez contraído.
Lee aseguró que lo único viable es declarar la no validez de ese acto, cuando no se ha consumado por alguna circunstancia y que deberá ser probado ante un Tribunal Eclesiástico.
De acuerdo con el jurista, estos casos son investigados aquí, pero son enviados a Colombia en donde se da el veredicto final de anulación o no.
Estimó que esto sucede porque localmente no existe un gran volumen de casos y hay pocas personas con preparación en derecho canónico.
De acuerdo con Lee, en el derecho canónico se establece la nulidad del matrimonio cuando uno de los cónyuges no está bautizado, cuando el matrimonio no se ha consumado y la unión se haya realizado mediante amenaza o engaño.
Sin embargo, apuntó que todas estas circunstancias deberán ser probadas durante un proceso, en el que presentarán evidencias y testigos.
La nulidad se podrá solicitar - explicó - cuando la causa es pública o puede ser pedida por terceras personas a través del Procurador de Justicia, a quien le deberán ser suministradas las pruebas.
En este caso -advirtió- será el Procurador de Justicia, quien presente la petición ante el Tribunal Eclesiástico.
Una vez constituido el proceso de nulidad, se instalarán las partes que serán: el demandante, el demandado, el promotor de la justicia, el defensor del vínculo matrimonial y el tribunal, que estará integrado por tres miembros.
La figura del defensor del vínculo se encarga de exponer todo lo que puede ser alegado contra la declaración de nulidad del matrimonio.
La demanda de nulidad debe ser presentada en el tribunal de la diócesis en donde se celebró el matrimonio o también puede ser radicada en la diócesis de la parte demanda.
El proceso comienza con la introducción de la demanda, por la que se pide la actuación del juez para que declare la nulidad del matrimonio.
En este caso el juez puede aceptar o rechazar la demanda, esta última situación está sujeta a apelación.
Luego de admitida, el juez convoca a la parte demandada, que puede oponerse o allanarse a la petición del demandante.
Sin embargo, el derecho canónico impide que los cónyuges acudan al tribunal de común acuerdo para pedir la nulidad.
Si el demandado no comparece ante el tribunal, el proceso no se detiene, sino que luego el juez, a través de un decreto o resolución, fija una fecha para la presentación de pruebas.
Posterior a esta fase se abre un período de alegatos y el tribunal procede emitir una decisión en donde señala si consta o no la nulidad del matrimonio por los motivos alegados. La sentencia es redactada por uno de los jueces, que será el ponente.
La sentencia emitida por el tribunal, luego es remitida al tribunal de apelación el que deberá confirmarla para considerarla como una sentencia en firme.
No obstante, las partes ya sea el demandante, el demandado, el promotor de justicia y el defensor del vínculo puede apelar la decisión.
El tribunal de apelación, luego de escuchar las intervenciones del defensor del vínculo y de las partes puede emitir un decreto para confirmar la sentencia de primera instancia.
También puede ordenar la realización de un nuevo proceso, siempre que existan nuevas y contundentes evidencias.
Una vez emitida la resolución de nulidad, se debe difundir la marginal en la diócesis para que exista una constancia.
Si una de las partes desea unirse en matrimonio con otra persona, deberá presentar esa constancia ante la parroquia donde se celebre la ceremonia. Aquí existen muy pocos abogados especialistas en esta temática.
El derecho canónico prevé distintos grados de tribunales y ordena una jerarquía entre ellos, para garantizar la mejor defensa de los derechos del fiel.
Permiten organizar un sistema de apelación y revisión de las sentencias y demás decisiones judiciales.
El proceso de anular uniones
Algunas causas más comunes de anulación del matrimonio se dan si uno de los esposos ya estaba casado por la iglesia Católica; por impotencia perpetua para el acto conyugal; si alguno de los contrayentes carecía de suficiente uso de razón, o de la necesaria discreción de juicio, entre otras. El proceso es largo y muy especial y debe comprobar la existencia o no de las causas.