Panamá es el segundo país con mayor incidencia de cáncer de pulmón entre los países de Latinoamérica, miembros de la Alianza por Una Vida Llena de Vida, sólo superado por México.
Durante una teleconferencia celebrada esta semana, oncólogos de la región expresaron su preocupación por el aumento del cáncer de pulmón y enfermedades asociadas con el humo del cigarrillo.
Según el oncólogo Michelle Liberman, Director Médicos para los laboratorios Roche de Centroamérica y el Caribe, en toda Latinoamérica existen unos 20 millones de personas en riesgo de padecer cáncer de pulmón, por lo que se hace necesario iniciar una serie de políticas para disminuir el consumo de cigarrillos.
Durante su exposición, Liberman detalló, que de cada 10 pacientes con cáncer de pulmón, siete son hombres y tres son mujeres. Aunque indicó que el número de mujeres que fuman está en aumento, aunque sólo entre un 30 a un 40% de los fumadores desarrollará la enfermedad.
También nos informó que anualmente se registran unos 280 casos de cáncer pulmonar, con una tasa de mortalidad muy alta. La enfermedad tarda en desarrollarse unos 10 años, luego que el consumo excesivo de humo de cigarrillo produce una mutación a nivel celular.
Los compuestos de hidrocarburos de alto peso molecular presentes en el humo de cigarrillo producen alteraciones genéticas, que en ocasiones no pueden ser reparadas por el cuerpo y así se crea un célula cancerosas que comienza a multiplicarse.
El humo de cigarrillo contiene unos 4,000 compuestos de los cuales 50 son cancerígenos, que pueden ser absorbidos por fumadores activos o pasivos.
El riesgo de desarrollar el mal es igual para quienes fuman, como para los que están expuestos al humo de segunda mano.
En toda Latinoamérica fallecen unas 56 mil personas anualmente por causa del cáncer de pulmón, lo que arroja un promedio de 153 fallecimientos diariamente y una tasa de una muerto cada 10 minutos.
Las proyecciones mundiales del cáncer de pulmón indican que habrá un aumento sostenido de la enfermedad hasta el año 2050, por lo que se ha recomendado a las instituciones de salud tomar las previsiones para enfrentar esta situación.
Tratamientos.
Son las terapias biológicas que son aplicadas a los pacientes para que obtengan una mejor calidad de vida. Entre las drogas utilizadas en estos casos se encuentran bevacizumab y erlotinib, que atacan directamente el cáncer, reduciendo su tamaño. Ambos fármacos se usan de forma combinada con la radioterapia para lograr un efecto acelerado y evitar el avance del cáncer.