Un tornillo de tres pulgadas quedó incrustado a escasos centímetros del corazón de uno de los sobrevivientes de los atentados de Bruselas, en Bélgica.
La radiografía es de un pacientes que fue atendido en el Hospital Militar de Neder-over-Heembeek, al norte de la capital belga.
Según las autoridades, todo apunta a que los terroristas habían rellenado los explosivos con clavos y tornillos para poder causar el mayor daño posible en las detonaciones.
El ataque, que se atribuyó el Estado Islámico (EI), dejó 31 muertos y 270 heridos.