¿SE IMAGINA a Panamá con un moderno sistema de transporte masivo, ordenado, rápido, seguro, sin congestionamiento, libre de contaminación, económico y muy similar al adoptado en Quito (Trolebús, Escovía), Bogotá (Transmilenio), o Curitiba, incluso llegar a tener un metro como en España y Barcelona; un sistema que permita a los habitantes realizar sus actividades de un lugar a otro? El escenario descrito puede hacerse realidad para los panameños cuando lleguen los buses articulados.
De acuerdo con el director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Angelino Harris, la primera línea de operación de los buses articulados debe estar finalizada el próximo año.
El proyecto de los buses articulados y los cambios en las infraestructuras para su funcionamiento tienen un costo de 160 millones de balboas, y el Estado, en conjunto con las concesionarias, debe asumir el costo del proyecto para no recargar este costo a los usuarios.
No obstante, el transporte en Panamá sigue siendo punto de análisis por parte de especialistas y estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), quienes diseñaron un proyecto sobre el Sistema de Identidad y Señalización de un metro en la ciudad de Panamá.
Para los ingeniosos jóvenes, en el país se podría utilizar un metro subterráneo; sin embargo, el costo sería elevado y el Gobierno debería asumir los gastos.
La profesora Ingrid Villa-Real explicó que los estudiantes desarrollaron la propuesta en base a los metros de Madrid y de Barcelona en España, y el de Nueva York en Estados Unidos.
El plan de los jóvenes incluye un mapa con las rutas de circunvalaciones, vías alternas como el tranvía, que trabaja paralelamente con el sistema de metro; y se desarrolló la identidad corporativa que consiste en el logotipo de toda la señalización dentro y fuera de las estaciones, así como en los vagones de los trenes.
Los diferentes proyectos presentados en materia de transporte tienen su historia en otros países, y van desde el metro, que es la idea de los estudiantes de la Universidad Santa María la Antigua, hasta la los buses articulados, alternativa seleccionada por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.
La primera ciudad que adoptó la tecnología de los buses articulados como piedra angular de su sistema de transporte fue Curitiba, en Brasil, en 1974. En la capital paranaense, líneas de buses de alta capacidad operan sobre vías segregadas habilitadas especialmente para éstos, y están integradas física y tarifariamente con las líneas de distribución local, operadas mediante vehículos de menor capacidad.
De allí, Curitiba se convirtió en una ciudad modelo de desarrollo integrado del sistema de transporte y de las actividades urbanas en general. Después, otras comunidades brasileras adaptaron ese modelo a sus propias necesidades, pero siempre en corredores específicos, más bien para la zona urbana en general.
Una variante interesante es la aplicada en Sao Paulo y Porto Alegre, mediante la cual se lograron productividades altísimas, consideradas anteriormente propias de los metros.
En Porto Alegre, por ejemplo, alrededor de 20, 000 pasajeros se transportan por hora, a velocidades de 20 km/hr.
La experiencia brasileña se exportó, primero, a Quito, Ecuador, donde se prefirió inicialmente la variante tecnológica del trolebús, más bien que el bus a diesel.
La aplicación más reciente del modelo concebido en Curitiba es el famoso Transmilenio de Bogotá, que constituye la variante más sofisticada elaborada hasta la fecha, en lo referente a sus características tecnológicas y a su capacidad, que es reforzada, en largos tramos, por la habilitación de dos pistas por sentido, en lugar de la una sola en los casos anteriores.