Es indescriptible poder reducir el futuro de un país a un Sí o No. Los venezolanos dieron una cátedra de civismo al mundo entero en el proceso de referendo revocatorio presidencial este 15 de agosto. Jimmy Carter observador internacional del Centro Carter y premio Nobel de la Paz manifestó: "Jamás había visto tanta gente". Yo agregaría que jamás había visto tanta gente decidida a agotar todos los procesos democráticos habidos para hacer valer su derecho al voto.
El referéndum costó a los venezolanos $263 millones, toda una fiesta democrática que se distinguió desde antes de abrir los centros de votación hasta pasadas las 2:30 de la madrugada cuando terminaron de votar los últimos ciudadanos. Hasta ese momento, las encuestas de boca de urna marcaban 60 a 40, con ventaja para la oposición.
Mas avanzada la madrugada, dos de los miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE), entidad encargada de garantizar la transparencia del proceso electoral, manifestaron que no se les había permitido la entrada a la sala de totalización de datos y que no avalarían los resultados que pronunciarían sus compañeros del sector oficialista.
A las 4:00 de la madrugada los venezolanos conocieron las cifras: No: 4 millones 991 mil 483 (58.25%), Sí: 3 millones 576 mil 517 (41 %), Total de votantes 8 millones 568 mil, abstencionismo 22 %.
En los resultados anunciados en la madrugada no se explicaba la procedencia de los mismos, no había desglose por provincias o centros de votación.
Al conocer los resultados de inmediato me pregunté ¿por qué una persona debe conformarse con un resultado así en una elección bipolar tan delicada? Ahondo aún más, ¿es justo no cuestionar estas cifras a pesar de que el cuerpo del consejo electoral estaba dividido en sus posturas? ¿Por qué se dan a conocer los resultados en un escueto comunicado a través de cadena nacional cuya duración fue de 5 minutos, además eran las 4:15 de la madrugada?
Qué había que ocultar en este referéndum?, ¿a quién? Uno de los ejes centrales del éxito de una consulta popular radica en la transparencia que se tenga a la hora del conteo de votos, de esta forma cada parte debe aceptar los resultados, pues todos han sido testigos de cada elección, por qué se saltaron ese paso tan importante?
Ojalá el destino no cobre más adelante a los venezolanos y a los países de la región el no haber sacado adelante un proceso de conteo transparente de votos.
Ojalá y el pueblo venezolano esté satisfecho con su decisión pues lo más seguro es que les durará por mucho tiempo.