Mientras en la Tierra hay dos equinoccios al año, en Saturno sólo se observa uno cada 15. Sin embargo, el fenómeno toma más relevancia si tenemos en cuenta que cambia la perspectiva de sus anillos haciéndoles desaparecer.
Según Linda Spilker, de la NASA, el truco está en la potente luz solar, la oscilación del eje del planeta y en la estrechez del anillo.