Quince años después del fin de la guerra, Bosnia y Herzegovina celebran hoy elecciones generales en una situación de parálisis provocada por una enquistada corrupción, la inactividad de los Gobiernos y la falta de acuerdo de la comunidad internacional sobre el futuro de Bosnia.
“Bosnia no es una democracia, es una cleptocracia”. Así de rotundo se expresa Srdjan Blagovcanin, director ejecutivo de Transparencia Internacional en Bosnia.
Blagovcanin dijo que la corrupción es el “problema clave” en el desarrollo del país.
“Los partidos políticos funcionan con una estructura mafiosa. Unos pocos en la cúspide del partido lo deciden todo”, explica el responsable de esta organización.
Esas élites políticas lo controlan todo: los procesos de privatización, los contratos para infraestructuras, las empresas estatales.