EL PRESIDENTE iraquí, Ghazi al-Yawar, afirmó ayer en Estados Unidos que las elecciones generales en su país deben realizarse en enero, pese a la violencia, y que las tropas estadounidenses y británicas podrían abandonar Irak a más tardar en un año.
"Tenemos aún dos meses", y hay que "cumplir el calendario tal cual está previsto, es decir el 30 de enero" para la elección general en Irak, estimó Al-Yawar, que se reunirá con el presidente estadounidense George W. Bush hoy en la Casa Blanca.
Por otro lado, Irak vivió un sangriento fin de semana con tres nuevos atentados en el norte, que mataron a 21 iraquíes luego de que al menos 39 personas perecieran en dos ataques cometidos el sábado.
Diecisiete iraquíes empleados de una empresa contratada por la coalición fueron asesinados en una emboscada cerca de Tikrit, un bastión sunita 180 km al norte de Bagdad, dijo Robert Powell vocero del ejército estadounidense.
Asimismo, un coche bomba mató a tres guardias nacionales iraquíes, cerca de de Baiji, 200 km al norte de Bagdad.
En las cercanías de Samarra, 125 km al norte de Bagdad, un soldado iraquí murió y 10 resultaron heridos en un ataque con cohetes antitanque y armas ligeras, anunció el capitán Bill Coppernoll.
Ante la incesante violencia, unos 200 dirigentes políticos se reunieron ayer para insistir en que se aplacen las elecciones.