La central nuclear de Fukushima, en el noreste de Japón, ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, mientras las autoridades japonesas sitúan el número de muertos y desaparecidos en, al menos, 10,000 después de devastador terremoto y posterior “tsunami” que vivió el pasado viernes Japón.
La planta nuclear de Fukushima entró ayer en fase crítica, tras un incendio y una nueva explosión que desataron el temor a una fuga masiva de radiactividad y la declaración de un radio de exclusión aérea de 30 kilómetros.

La situación más grave está en los reactores 2 y 3 de esa central, donde a primera hora de ayer tuvo lugar una explosión que, además de dañar el edificio de la unidad 2, parece haber afectado a su sistema de contención.
Los noticieros dan cuenta de los peligrosos niveles de radiación que emanan de la planta nuclear de Fukushima, por lo que las autoridades niponas han ordenado a unos 140,000 residentes encerrarse en sus viviendas.

El ministro portavoz, Yukio Edano, consideró muy probable que esté dañada y advirtió que los niveles de radiación de la central son lo suficientemente altos como para ser perjudiciales para la salud.
El presidente de la Autoridad Nuclear Francesa, André-Claude Lacoste, aseguró que la central de Fukushima ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, el segundo más grave de la escala internacional de sucesos nucleares y radiológicos.
El nivel 7, el más alto en la escala de medición de los sucesos nucleares (accidentes graves), fue el que sufrió la central de Chernobil en Ucrania; es el único caso, hasta el momento, de accidente grave.
El nivel 6 (accidente importante) corresponde a la liberación, considerable, al exterior de materiales radiactivos y probablemente requerirá la aplicación de contramedidas.
La cifra final de víctimas podría todavía aumentar en algunos municipios de las provincias más afectadas, Iwate, Miyagi y Fukushima, donde hay miles de personas todavía sin localizar.
El Gobierno japonés informó que ha rescatado a 25,000 personas después del terremoto de 9 grados y posterior “tsunami” del viernes.
Más de medio millón de evacuados vive ahora en unos 2,500 refugios temporales, muchos de los cuales no tienen agua potable o electricidad.
Paralelamente en varias localidades japonesas, incluida Tokio, la población hace acopio de agua embotellada, mascarillas y víveres, y se prepara para permanecer en sus casas.