Un tribunal de Alemania autorizó a una mujer de 29 años a emplear unos óvulos congelados y fecundados previamente con el esperma de su marido, que falleció recientemente en un accidente.
La joven hizo congelar nueve óvulos fecundados artificialmente con el esperma de su marido y los depositó en una clínica con el fin de que le fueran implantados más adelante.