Las agencias federales afrontan obstáculos para hacer cumplir el embargo de EE.UU. contra Cuba, entre ellos la falta de cooperación internacional y la división interna en torno a las restricciones de viajes y remesas, según un informe divulgado ayer.
La Oficina de Supervisión del Gobierno (GAO, en inglés) difundió un documento de 96 páginas en el que, a petición del legislador demócrata Charles Rangel, hizo un balance del embargo y la forma en que se ha aplicado, a raíz de diversos cambios efectuados entre 2001 y 2005.
Rangel, presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, figura entre los líderes del Congreso que apoyan el levantamiento de las restricciones de viaje y de las exportaciones a la isla.
Diversas agencias del Gobierno están encargadas de vigilar el cumplimiento del embargo contra la isla, impuesto hace 48 años, principalmente a través de la inspección de exportaciones y pasajeros y de sanciones para quienes violan los reglamentos del embargo.
Además, las restricciones a los viajes y el envío de remesas han dividido a la opinión pública dentro del país, lo que ha contribuido a "pequeñas violaciones generalizadas" del embargo y a la venta de permisos fraudulentos para viajes y actividades religiosas, entre otros problemas, reveló el informe.
El análisis enfatizó también que las agencias afrontan dificultades a la hora de detectar o controlar las violaciones del embargo, en particular las que se llevan a cabo a través de "licencias fraudulentas y transferencias de dinero electrónicas mediante terceros países".
Agregó que "la complejidad del embargo y sus reglamentos cambiantes podrían haber propiciado violaciones no intencionadas por parte de individuos y compañías".
Algunos gobiernos extranjeros "se han opuesto activamente al embargo de EE.UU., al negarse a identificar a aquellos pasajeros estadounidenses que realizan visitas no autorizadas a Cuba a través de terceros países", o a limitar sus relaciones comerciales, financieras o de viajes con la isla, señaló el documento.
Esa falta de cooperación multilateral mina el propósito manifiesto del embargo de EE.UU., que es privar al régimen de La Habana de recursos y divisas, agregó.