Las fuertes lluvias que azotan a Honduras han dejado 29 muertos, 676,770 personas afectadas y pérdidas económicas millonarias aún no determinadas por las autoridades.
Las 40 casas de las aldeas de Suptal de Belén y Suptal de Corquín, a unos 300 kilómetros al oeste de Tegucigalpa, están sepultadas bajo toneladas de tierra y rocas.
Frente a esas aldeas se formó un lago de un kilómetro de longitud y 300 de profundidad, porque la tierra desprendida de la montaña cercana cayó sobre el río El Coyol.
El comandante militar de la región, coronel José Francisco Aguirre, dijo ayer que "allí hay ahora un dique, que amenaza con inundar otras seis aldeas de la región a cuyos 1,000 moradores estamos desalojando para evitar una tragedia mayor".
Las lluvias no han parado en los últimos 11 días y las estadísticas de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) indican que ayer más de medio millón de personas resultaron afectadas y los daños a la infraestructura son incalculables por el momento.
El informe reveló que 227 carreteras y 106 puentes han resultado dañados. También fueron destruidas unas 90,000 hectáreas cultivadas con granos básicos, plátanos, café, banano y palma africana.
Los efectos de la depresión tropical número 16 de la temporada de este año son los peores desde el huracán Mitch, que en octubre de 1998 devastó a Honduras y dejó 5,657 muertos, 8,058 desaparecidos, 12,000 heridos, casi dos millones de damnificados y pérdidas materiales superiores a los $6,500 millones.
Las autoridades hondureñas a través de la embajada en Panamá, solicitan ayuda con ropa, alimentos secos para socorrer a los afectados.