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Emoción por beatificación de la “Santa de los Pobres”


Pocas veces en la historia moderna de la Iglesia católica se ha unido tantas y tan dispares voluntades para dar un mismo testimonio, como ocurrió ayer en la Plaza de San Pedro durante la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta. Las manos juntas, algunos arrodillados, otros sobrecogidos, la mayoría con el rostro irradiando felicidad, los devotos de la madre no lograban esconder la emoción por la beatificación de la religiosa de origen albanés que consagró la vida a los pobres y desheredados.
“Sí, yo la conocí”, confesó la hermana María, vestida con el tradicional sari blanco con los bordes de rayas azules que distingue a las integrantes de las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la madre Teresa.
La joven religiosa, que viajó desde Yemen para asistir a la ceremonia, labora en una casa de alojamiento de las Misioneras de la Caridad, congregación que tiene filiales en más de 100 países.
Ante un enorme estandarte con la fotografía de la madre Teresa colgado frente a la basílica de San Pedro y destapado para su veneración sólo tras la proclamación oficial como beata por parte del Papa Juan Pablo II, los admiradores de la llamada Santa de los Pobres” estallaron en aplausos.
Las pocas palabras que pronuncia el Papa, cada vez más debilitado por las enfermedades, sobrecogen ulteriormente a los peregrinos, que temen que no vuelva a presidir ceremonias públicas ya que está perdiendo cada vez más la posibilidad de hablar.
“Es cada vez más difícil ver al Papa tan débil, es como si se estuviera apagando delante de todos nosotros”, comentó Marina, de 22 años, con lágrimas en los ojos. Dijo que quiso asistir a la ceremonia para trasmitir “aliento” al Papa y rendir homenaje a la religiosa de origen albanés, que pasó casi toda su vida en India.
Muchos albaneses, algunos en Italia desde hace varios años tras la ola de inmigración masiva, se sentían orgullosos por el reconocimiento a la madre Teresa e izaban la bandera roja con águilas negras de ese país.


El fervor de los miles de creyentes, cerca de 300,000, no cesó de aumentar a lo largo de la ceremonia, mientras la tristeza cubría la plaza por la declinante salud del Papa, quien agobiado por sus males no reaccionó como en el pasado a las danzas indias ejecutadas ante él ni a los coloridos saris tan poco usuales en la solemne Plaza de San Pedro.
Miles de personas rindieron un emocionado homenaje en toda India a la madre Teresa, beatificada en El Vaticano pero considerada ya una santa en el país de Gandhi, en particular en Calcuta, donde consagró 50 años de su vida a los más pobres entre los pobres.
Numerosas misas y manifestaciones tuvieron lugar ayer n las ciudades de Calcuta, Nueva Delhi, Kerala y Bombay.


“Es un día de gran alegría, no sólo en Roma, sino también en Calcuta, donde la madre Teresa ayudó a los pobres, enfermos y moribundos”, explicó el padre Joseph Maliyackal, que presidió una misa especial en esta ciudad del este de India, donde la religiosa de origen albanés trabajó desde 1950, fecha de creación de su orden, las misioneras de la Caridad, hasta su muerte, en septiembre de 1997.
“Nos pidió que siguiéramos adelante con su misión de paz y servicio en favor de la humanidad”, añadió el padre Maliyackal durante esta misa que se celebró al amanecer en una simple capilla de las misioneras de la Caridad donde la madre Teresa solía rezar.
La ceremonia en El Vaticano fue retransmitida en directo por numerosas cadenas de televisión en India. Los voluntarios y los pobres asistidos por las misioneras de la Caridad esperaban este momento desde “hacía meses”, según la hermana Christie, portavoz de la orden.
La comunidad cristiana de India representa menos del 2% de la población (más de 1,000 millones de habitantes).

 


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135254
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América