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Emotivo adiós para reina madre



Con una pompa y un fervor popular que no se veían en Londres desde las exequias de Winston Churchill en 1965 se celebró ayer el último adiós de la reina madre. En un desfile organizado con precisión militar y acompañado por la música de 128 gaiteros escoceses, el féretro con los restos mortales de la reina madre salió sobre un armón a las 10.15 GMT de Westminster Hall, donde había permanecido instalada la capilla ardiente los últimos cuatro días.
A los tañidos de la campana principal de la abadía -101, uno por cada año de la vida de la reina madre- nueve miembros de la familia real acompañaron a pie y a paso solemne el ataúd hasta la abadía, donde se celebraron hace 79 años sus esponsales y hace 50 la coronación de su esposo, el rey Jorge VI.
En esa comitiva fúnebre caminaban el duque de Edimburgo, los príncipes Carlos, Andrés, Eduardo, Enrique y Guillermo y -en una ruptura con la tradición, que ordena que sólo participen en este desfile los familiares varones- la princesa Ana de Inglaterra, escoltados por soldados de distintos regimientos y guarniciones. El féretro, que hizo su entrada en la abadía a hombros de ocho soldados de la Guardia Real, estaba cubierto por el estandarte personal de la reina madre.
Sobre él, la corona de platino forjada especialmente para su coronación y engarzada con uno de los diamantes más famosos del mundo, el "Koh i-Noor", junto a una corona de flores blancas. Al comenzar la ceremonia, a las 10.30 GMT, se guardaron dos minutos de silencio en todo el Reino Unido. En su sermón, el arzobispo de Canterbury, George Carey, rindió homenaje a la "fortaleza, dignidad y sentido del humor" de la reina madre, quien "como el sol, nos bañó en su calor".
Mientras Carey hablaba, la reina Isabel II de Inglaterra escuchaba atentamente, con la cabeza inclinada, mientras el príncipe Carlos parecía luchar por contener la emoción. Numerosas personas no pudieron evitar las lágrimas, en particular al leerse un poema anónimo, al principio del servicio: "puedes verter lágrimas porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido". La emoción alcanzó su cumbre con la conclusión del servicio, que se cerró con la interpretación del himno británico, "God Save the Queen".
Los presentes prorrumpieron en aplausos a la salida del féretro, que emprendía así su último viaje. Un tributo especial le fue ofrecido por la Fuerza Aérea británica, que hizo sobrevolar dos aviones "Spitfire" y un bombardero "Lancaster" de la Segunda Guerra Mundial por el centro londinense.
Al término del oficio, los restos mortales de la reina madre emprendieron su último viaje, acompañados por el príncipe Carlos de Inglaterra, hasta la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor. En su último viaje hacia el castillo, la reina madre fue despedida por un millón de personas congregadas a lo largo de los 37 kilómetros que recorrió la caravana de automóviles con el féretro y los miembros de la familia real británica. Los restos mortales de la reina madre fueron enterrados en la pequeña capilla de San Jorge, durante una ceremonia íntima a la que sólo asistieron los miembros más cercanos de su familia.
El féretro fue colocado en el panteón familiar, en el que descansan los restos de 10 monarcas, entre ellos su esposo, quien murió hace 50 años. Juntos a ellos también depositaron el cofre con las cenizas de su hija, la princesa Margarita, quien murió el pasado 9 de febrero, a los 71 años.


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83015
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América