La OTAN se comprometió ayer a culminar en la cumbre de Praga del próximo noviembre una reforma que adaptará sus estructuras para combatir el terrorismo más allá de las fronteras tradicionales de la Alianza, y abrió el debate sobre si esa lucha debe ser también preventiva.
"El mundo está cambiado y la OTAN también. Juntos, como aliados y socios, estamos decididos a hacerlo mejor y más seguro. Haremos lo que debemos hacer", afirmó el secretario general, George Robertson, en una conferencia de prensa al término de la reunión de primavera de los ministros de Defensa aliados.
"El terrorismo es el reto de la OTAN", sentenció por su parte el ministro español de Defensa, Federico Trillo, quien afirmó que la organización militar occidental "ha asumido que la primera amenaza que tienen los países aliados es el terrorismo".
Por ello, la labor de la Alianza se centrará en los seis meses que quedan para la cumbre de jefes de estado y gobierno de Praga, el 21 y 22 de noviembre, en preparar la reforma necesaria para hacer frente a esa amenaza, basada en la definición de un nuevo concepto militar relacionado con la lucha frente al terrorismo y en una nueva iniciativa de capacidades militares.
Los ministros de Defensa informan en el comunicado final de su reunión que esperan concluir para la cumbre el nuevo concepto militar, que no sustituirá al actual concepto estratégico de 1999, y que debe "clarificar" el papel de la OTAN en esa tarea.