Los directivos de las empresas relacionadas con el derrame en el Golfo de México se culparon ayer unos a otros durante una audiencia en el Senado en la que se analizó un desastre que claramente nadie puede ahora controlar.
La primera audiencia pública sobre esta catástrofe ecológica apuntó hacia problemas de seguridad en las plataformas y de rigor en el ejercicio del control gubernamental.
El presidente del Comité de Energía del Senado, Jeff Bingaman, dijo, al inicio de la audiencia, que la explosión de la plataforma operada por British Petroleum (BP), propiedad de Transocean y en la que Halliburton trabajó como subcontratista, obedece probablemente a una "cascada de errores técnicos, humanos y de las regulaciones".
Los ejecutivos de BP, Transocean y Halliburton insistieron en que es pronto para sacar conclusiones pero aun así no dudaron en culparse.