En una intervención que generó expectativas por el posible anuncio de cambios y reformas, el presidente de Cuba, Raúl Castro, se refirió a la necesidad de dar los pasos necesarios sin pérdida de tiempo, analizando los errores.
Castro, no anunció nuevas medidas económicas ni un plazo para profundizar las transformaciones "estructurales" que prometió hace un año.
La conmemoración del 55 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, la fecha patriótica de mayor relevancia nacional realizada en Santiago de Cuba, dejó fríos a los que esperaban un empujón a la apertura y a las reformas.
Los más optimistas tenían la esperanza de que Raúl anunciara en su discurso nuevas medidas, aunque fueran tímidas.
Pendientes están, por ejemplo, la flexibilización de los trámites migratorios y la eliminación del "permiso de salida" para los cubanos, así como la liberalización de la compraventa de casas y autos, que, según fuentes cercanas al Gobierno, estaban prácticamente decididas hace un par de meses.
Pero de nada de eso habló el Presidente cubano. Se equivocaron quienes esperaban reformas económicas con motivo del asalto al cuartel Moncada.
Hizo un recuento de todas las obras que se realizan en el país.
En su discurso del 26 de julio del 2007, Raúl, entonces presidente interino, había entusiasmado a los cubanos con su sinceridad al reconocer que los salarios no alcanzan y por sus planes para resucitar la agricultura y aceptar más inversión extranjera.
Ahora, no dio ninguna señal sobre una futura apertura de espacios a la iniciativa privada, el ingreso de capital extranjero en sectores descapitalizados como la agricultura o la flexibilización de las trabas migratorias o la autorización de la venta de vehículos y sus traspasos, rumores en boca de la población.
Castro habló con crudeza de la crisis doméstica y de los esfuerzos que hace su Gobierno para arreglar los gravísimos problemas acumulados.
El Mandatario cubano el año pasado ofreció un ramo de olivo al sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca esta vez fue mucho más escéptico.
"La defensa continuará sin descuidarse, independientemente de los resultados de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, se acondicionan teatros de operaciones, se moderniza el armamento y se graduaron 2,000 oficiales, la mayor cifra de los últimos 10 años.
Hablando sobre la nueva Ley de Seguridad Social, reiteró -casi como en cada uno de sus discursos- que los ciudadanos debían expresar sus criterios con franqueza, "no aspiramos a la unanimidad, que suele resultar ficticia, en este o en cualquier otro tema".
"Todos serán escuchados con atención", dijo Castro, "coincidan o no con la opinión de la mayoría".
Esta afirmación del líder cubano cuestiona, como nunca antes, la pretendida unanimidad pregonada en el proceso político cubano a lo largo de 50 años.