Miles de personas se concentraron ayer en el centro de Barcelona para pedir la libertad de los líderes de las dos asociaciones independentistas que están en prisión preventiva por un delito de sedición, al tiempo que calificaron su detención como de "presos políticos".
La juez de la Audiencia Nacional de España Carmen Lamela envió este lunes a prisión sin fianza a los líderes de las organizaciones independentistas Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.
La magistrada los acusa de "promover" el asedio a la Guardia Civil el 20 de septiembre, durante una operación para impedir la celebración del referéndum del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional.
Los concentrados, unos 200,000 según la guardia urbana, sostenían velas encendidas, distribuidas por la independentista ANC, que aprovechó para pedir donaciones para la "caja de solidaridad" creada en ayuda a los cargos con problemas judiciales por su papel en el proceso catalán.
Dictamen
El Tribunal Constitucional de España falló ayer martes que el referendo independentista de Cataluña fue anticonstitucional, dando peso legal al esfuerzo del Gobierno por impedir la secesión promovida por los líderes de la próspera región, pero sin persuadir a los manifestantes que exigen la liberación de dos activistas separatistas encarcelados.
El fallo no causó sorpresa, ya que Madrid había insistido en que la votación era ilegal. Líderes regionales desafiaron al Gobierno central y sostuvieron el referendo del 1 de octubre, incluso después de que la policía incautó millones de boletas y utilizó la fuerza para cerrar los centros de votación.
Partidarios de la separación dicen que el voto por el "Sí" ganó y que las autoridades catalanas tienen la obligación de declarar la independencia. Proyectando al Gobierno central como represivo, no dieron indicios de cesar en su lucha, a pesar de que el fallo del Tribunal concluyó que el referendo fue inválido.
El presidente catalán, Carles Puigdemont, hizo una declaración ambigua la semana pasada sobre la base de los resultados del referendo del 1 de octubre: dijo que tenía mandato para declarar la independencia, pero que suspendería su aplicación para dar tiempo para estudiar la situación y conversar.
España dice que no puede haber diálogo mientras la independencia siga sobre la mesa de discusión.
Londres
La primera ministra británica, Theresa May, trasladó ayer en una conversación al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que el Reino Unido "no reconocería" una independencia de Cataluña.
May dijo que el referéndum que se celebró en la región española de Cataluña el pasado 1 de octubre "no tenía base legal".
Protesta
En la concentración de personas en el centro de Barcelona, pudieron verse algunos carteles con lemas como "Libertad Jordis, presos políticos del Estado español", "Help Catalonia", "Save Europe" o "República ahora" y se escucharon gritos de "Libertad", "Todos somos Jordi", "Fuera la justicia española" o "Independencia".
La actriz catalana Silvia Bel leyó un manifiesto que decía que "el Estado español ha vuelto a cruzar una línea roja en cualquier democracia en la Europa del siglo XXI", y se aseguraba que encarcelar a los líderes independentistas "es un gran error que pone en riesgo los valores democráticos" de la Constitución del país.