A veces irónico, a veces arrogante, Donald Rumsfeld es un hombre de temperamento firme, que en tres años condujo dos guerras y la polémica ocupación a Irak.
Rumsfeld, de 71 años, a menudo centro de controversias, compareció varias veces ante las comisiones de Fuerzas Armadas tanto de la Cámara de Representantes como la del Senado.
Pero esta vez, ante el escándalo a raíz de las vejaciones contra soldados iraquíes cometidas por militares estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib, no cuenta con la bendición del presidente George W. Bush.
Aunque Bush aseguró que Rumsfeld se quedará en el gobierno, esta reprimenda podría significar que pierda su prestigio.
"Halcón" de la administración Bush, célebre por su franqueza y sus respuestas duras, Rumsfeld enfrenta una situación en Irak que evoca la pesadilla de Vietnam.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se convirtió en el abogado incansable de un país fuerte y la rápida caída del régimen de los talibanes en Afganistán hizo crecer su imagen en la administración Bush, haciéndole sombra a sus rivales del departamento cuando Bush decidió ir a la guerra en Irak.
En sus conferencias de prensa, usa fórmulas personales como el ya famoso: "Hay conocimiento que conocemos. Hay cosas que sabemos saber. Sabemos también que hay cosas desconocidas que conocemos. Es decir, sabemos que hay cosas que no conocemos...".
Militares que piden mantener el anonimato, le reprochan su arrogancia.
El escándalo de la prisión de Abu Ghraib dio un arma a sus detractores que ahora reclaman su renuncia.