Estados Unidos no puede predecir cuándo y dónde habrá nuevos atentados una vez que comience la guerra en Irak, pero ayer puso en marcha la operación "Escudo de Libertad" para proteger a su población e infraestructuras.
"Hemos sido atacados antes, nuestros intereses han sido atacados en el extranjero y debemos prepararnos ahora para posibles ataques", dijo el secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, al explicar la lógica de que es mejor prevenir que lamentar.
Durante una rueda de prensa, Ridge delineó las medidas de protección ante posibles represalias terroristas y aseguró que, aparte del despliegue de más agentes, por ahora no prevé una nueva militarización en las fronteras.
Ante el abanico de posibles ataques de todo tipo, Ridge ha pedido a los 50 gobernadores del país que incrementen la vigilancia en los puentes y las plantas nucleares y petroquímicas, de las cuales al menos 123 se encuentran cerca de cascos urbanos. Washington incrementó de elevado a alto el nivel de alerta a naranja, otra vez.