Rusia será incapaz de asegurar sola, por razones financieras, la continuación de la explotación de la Estación Espacial Internacional (EEI), advierten especialistas de la agencia espacial rusa, dos días después del accidente de la nave norteamericana Columbia. Todos los vuelos de transbordadores espaciales norteamericanos fueron suspendidos hasta nueva orden a raíz del accidente, por lo que Rusia es el único país capaz de reabastecer y enviar tripulantes a la EEI.
"Rusia no podrá asegurar totalmente el desarrollo de la EEI con sus naves de reabastecimiento Progress, que no tienen suficiente capacidad de carga", declaró empero a la AFP Viacheslav Mijailichenko, de Rosaviakosmos, la agencia espacial rusa.
Según los especialistas rusos, si los vuelos de las naves norteamericanas no se reanudan, sería necesario lanzar ocho Progress y tres naves Soyuz tripuladas por año para mantener el proyecto. Y Rusia sólo posee actualmente dos Soyuz y tres Progress, según el portavoz de Rosaviakosmo, Serguei Gorbunov.
Los tres hombres a bordo de la EEI -el comandante estadounidense de la estación, Ken Bowersox; su compatriota el ingeniero de vuelo, Donald Pettit y el cosmonauta ruso, Nikolai Budarin- deberían ser reemplazados en marzo. Pero ahora, una decisión de la NASA de mantener en tierra los otros tres transbordadores significaría que el Atlantis, programado para llevar a la tripulación de reemplazo, no lo podría hacer.
De esa forma, los tripulantes, que han estado en la nave orbital desde noviembre, dependen del envío de una cápsula espacial rusa o de la que actualmente sirve de "salvavidas" en la propia EEI. La principal preocupación es el veterano Budarin, de 49 años, a quien le diagnosticaron un problema cardíaco tras despegar para la EEI, y quien el mes pasado no pudo realizar una caminata espacial. Ayer, Rusia decidió "suspender" temporalmente el envío de turistas.