El presidente del Consejo Mundial del Agua (CMA), el francés Loic Fauchon, advirtió del peligro de una penuria mundial de los recursos hídricos, y apeló a una mayor sensibilización de las poblaciones sobre su costo real.
Fauchon intervino en la conferencia internacional sobre el agua, que se celebra en Argel, en la que el CMA ha presentado un informe sobre las políticas que sostienen la subvención del agua, anotando la oportunidad de obtener nuevas formas de financiación para mantener un precio asequible.
El presidente del CME hizo constar que estará presente el próximo 2 de febrero en la capital francesa donde se abrirá una conferencia internacional sobre "un mejor gobierno ecológico mundial", y en la que presentará un informe sobre el agua, abordando entre otros los temas de la potabilidad y el cambio climático en las políticas de gestión.
Fauchon subrayó que la crisis del agua es una realidad porque, mientras la población se ha triplicado desde principios del siglo pasado, en los cincuenta años por venir aumentará aún de un 40 a un 50 por ciento, lo que conjugado a la industrialización y la extensión del tejido urbano, hará que las necesidades del vital líquido sean considerables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha constatado, por su parte, que 3,900 niños mueren cada día en el mundo a causa de enfermedades transmitidas por el agua.
El cuarto Foro Mundial del Agua, organizado por el CMA, tuvo lugar en México en marzo del año pasado, señalando en su informe final que el buen uso del agua puede contribuir a la reducción de la pobreza y a todos los objetivos de desarrollo del milenio.
Con motivo de esta conferencia, el Gobierno argelino ha señalado que este país arrastra un fuerte déficit de sus recursos hídricos, y aunque el 90 por ciento de su población tiene conexión con redes de agua potable, el 30 por ciento sólo dispone de ella un día de cada dos.
Para remediar tal situación, el Gobierno ha puesto en marcha un ambicioso programa de construcción de plantas desalinizadoras del agua de mar.
Las aguas subterráneas representan el 60 por ciento de las necesidades en Argelia.
Un informe sobre los efectos del cambio climático en Australia describe una alarmante imagen de lo que sería la vida en la ciudad de Sydney.
El estudio advierte que si los residentes no reducen el consumo de agua por más de 50% en los próximos 20 años, la ciudad se volverá insostenible.
El informe de la Organización de la Mancomunidad Científica e Investigación Industrial también advierte que las temperaturas podrían subir 5 grados centígrados por encima de las predicciones para el promedio mundial.
Esto dejaría a la ciudad prácticamente enfrentando una sequía permanente.
Con su bahía espectacular y bellas playas suburbanas, la imagen de Sydney es de una de las ciudades más apetecidas para visitar y vivir.
Pero el reciente informe proyecta una inquietante visión de cómo la vida se podría transformar completamente para el año 2070, si no se toma en cuenta el cambio climático.
Predice que la urbe sufriría sequías nueve de cada 10 años, un incremento dramático de incendios y marejadas inesperadas que dañarían la costa.
Los científicos proyectan que la precipitación se reducirá el 40% para el año 2070, no sólo produciendo una crisis masiva de agua, pero aumentando al doble los incendios.
Las muertes relacionadas con el calor se elevarían del actual promedio de 175 al año a 1.300.
Sydney empezaría a tener las duras, secas e inhóspitas características de algunas de las poblaciones en el interior del país.
El gobierno del estado de Nueva Gales del Sur, que comisionó el informe, ha quedado alarmado por las conclusiones.
El premier del estado lo llamó un escenario del fin del mundo, pero uno que la ciudadanía y el país deberían afrontar.
Al igual que Estados Unidos, Australia rehusó firmar el Protocolo de Kyoto, los únicos dos importantes países industrializados en hacerlo.
En penuria por el agua
La crisis del agua es una realidad porque, mientras la población se ha triplicado desde principios del siglo pasado, en los cincuenta años por venir aumentará aún de un 40 a un 50 por ciento.