La Casa Blanca urgió a Siria ayer para que no intente influir en las elecciones presidenciales en Líbano, tras un controvertido esfuerzo para que el favorito de Damasco consiga un nuevo mandato.
"Estados Unidos cree firmemente que es del interés de ambos, Líbano y Siria, una relación basada en principios de mutuo respeto", afirmó el portavoz Scott McClellan. "incluye el respeto a la libertad de los libaneses de decidir", según un comunicado.
La guerrilla del Ejército Nacional Albanés (AKSH) anunció ayer en Tirana que organizará en los territorios balcánicos poblados mayoritariamente por albaneses un referéndum sobre la unificación en un Estado.
"No hay Europa unificada sin Albania unificada", según Idajet Beqiri, del Frente para la bbbUnificación Nacional Albanesa, ala política del AKSH.
AKSH, que aboga por la creación de la Gran Albania, ha perpetrado desde el 2001 ataques en Macedonia, Serbia y Kosovo.
El primer ministro de Corea del Sur, Lee Hae Chan, negó ayer que Seúl esté buscando una cumbre con Norcorea sobre su programa nuclear y acusó al diario que publicó la información de "malinterpretar" sus palabras.
El diario japonés, Nihon Keizai, publicó ayer una entrevista con Lee en la que afirmó que "en una cumbre intercoreana se podría encontrar la clave para resolver la cuestión nuclear", desatada por la reanudación por Corea del Norte de un programa de armas atómicas.
Grupos terroristas podrían estar planeando ataques contra hospitales militares de Estados Unidos, confirmó ayer el FBI (Policía federal).
"Hay información de inteligencia de que Al Qaeda u otros terroristas quisieran atacar una instalación militar", según el portavoz del FBI, Bill Carter.
La alerta "se refiere a posibles ataques contra instituciones militares de Estados Unidos y blancos débiles tales como hospitales de veteranos", comentó Carter.
Nueve soldados de la guardia montada de la reina de Inglaterra, Isabel II, han sido acusados de consumir cocaína o cannabis, informó ayer el diario londinense Evening Standard.
Los hombres podrían ser expulsados del célebre Household Cavalry (Caballería de la Casa Real).
Unos 2,000 soldados han sido expulsados del Ejército británico en los últimos cinco años después de haber dado positivos en controles de droga.