El Gobierno británico puso ayer en práctica "medidas de control" de sospechosos terroristas en virtud de la nueva ley antiterrorista, aprobada anoche tras una maratoniana sesión parlamentaria y de un "tira y afloja" entre Comunes y Lores.
Diez sospechosos terroristas, entre ellos el clérigo islámico Abu Qatada, están sujetos a estos controles de movimiento, que les impiden, por ejemplo, utilizar internet o el teléfono.