Arqueólogos israelíes hallaron unas huellas humanas de hace 1,700 años en un mosaico en la ciudad de Lod, al desenterrar un mosaico romano para trasladarlo a los laboratorios de conservación.
Las inusuales huellas de un pie y de sandalias típicas de la época son probablemente de los artistas que hicieron el mosaico y aparecieron en la capa de masilla inferior sobre la que se pegaban los fragmentos. Las huellas responden a las actuales tallas 34, 37, 42 y 44 (europeas), y serán extraídas para limpieza y documentación.